Dime de donde viene el aire y a donde van sus besos, dime donde van todos esos pensamientos presos, donde los excesos del ferrocarril derrocan del expreso de medianoche que llega hasta tu boca, donde se vuelve loca hasta la cuerda floja ya no sé llorar si no ando enfrente de alguna hoja.
Lluvia ya en mis ojos, mis escritos moja de la cuna donde duerme el niño de la luna roja, así una joya enterrada quedó en el olvido, al igual que mi corazón tiene el acceso prohibido estoy de luto disfruto componiendo este sonido y en el último minuto agarro el tren hacia el olvido.
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